La ciudad portuguesa de Beja acogió esta semana una nueva edición del Congreso Ibérico de Oleicultura 2026, una cita que reunió a cerca de 250 profesionales del sector procedentes de España y Portugal, consolidándose como uno de los principales foros técnicos y estratégicos de la oleicultura ibérica.
Durante toda la jornada quedó patente el excelente momento que atraviesa el sector oleícola moderno en la Península Ibérica, especialmente en regiones como el Alentejo portugués, cuya evolución productiva, tecnológica y empresarial continúa despertando un enorme interés entre productores, industrias y empresas proveedoras de tecnología y servicios.
Uno de los aspectos más valorados por asistentes y patrocinadores fue la elevada calidad profesional del networking generado tanto en la cena cóctel celebrada la noche previa como durante los distintos espacios de encuentro desarrollados a lo largo del congreso. Los patrocinadores coincidieron en destacar el alto nivel técnico de los participantes, la cercanía profesional y la utilidad real de los contactos generados en un entorno altamente especializado.
Igualmente, los asistentes mostraron una notable satisfacción con el contenido de las mesas y con la profesionalidad de las intervenciones. El formato dinámico, el elevado nivel técnico de los ponentes y la orientación práctica de las distintas ponencias permitieron generar un entorno de aprendizaje especialmente enriquecedor para todos los perfiles presentes: agricultores, técnicos, industriales, proveedores tecnológicos y responsables de gestión.
El programa del congreso giró en torno a algunos de los principales desafíos y oportunidades que afronta actualmente el sector oleícola ibérico.
A lo largo de las distintas mesas se abordaron cuestiones relacionadas con la modernización del olivar, la eficiencia productiva, el manejo agronómico, la sostenibilidad, la digitalización, la automatización industrial y la adaptación del lagar a un entorno cada vez más profesionalizado y exigente.
Las intervenciones relacionadas con el desarrollo del olivar moderno despertaron un especial interés entre los asistentes. Se analizaron los cambios estructurales que está viviendo la producción oleícola, especialmente en zonas de nueva implantación y alta profesionalización como el Alentejo, donde la combinación de disponibilidad hídrica, dimensión empresarial y aplicación intensiva de tecnología ha permitido desarrollar uno de los modelos oleícolas más competitivos del mundo.
Los distintos participantes aportaron una visión altamente especializada desde sus respectivos ámbitos de conocimiento. Las intervenciones vinculadas a genética vegetal, diseño de plantaciones, manejo del cultivo, riego, fertilización y protección vegetal permitieron profundizar en cómo la eficiencia agronómica se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la rentabilidad futura del olivar.
Igualmente relevantes fueron las aportaciones relacionadas con la transformación industrial y la gestión del lagar. Los expertos incidieron en la creciente necesidad de monitorizar y medir todos los procesos vinculados a la extracción y elaboración del aceite, así como en la importancia de combinar tecnología, experiencia y capacidad de toma de decisiones en tiempo real para maximizar calidad y rentabilidad.
Las mesas centradas en digitalización y automatización industrial mostraron también la profunda evolución que está experimentando el sector. Sensórica, inteligencia artificial, análisis de datos y automatización de procesos dejaron de presentarse como herramientas de futuro para convertirse en elementos ya plenamente integrados en muchas explotaciones y almazaras de referencia.
Especial interés despertaron igualmente las intervenciones relacionadas con sostenibilidad y valorización de subproductos. Los participantes coincidieron en señalar que el futuro del sector pasa no solo por producir más eficientemente, sino también por generar valor añadido a partir de biomasa, alperujos, subproductos y nuevos modelos de aprovechamiento energético.
Las mesas de mercado y comercialización pusieron sobre la mesa otro de los grandes retos actuales: la necesidad de adaptar el modelo comercial a un escenario caracterizado por mayor escala productiva, creciente competencia internacional y consumidores cada vez más exigentes. En este sentido, se analizaron nuevas estrategias comerciales, tendencias de consumo y fórmulas de diferenciación capaces de aportar mayor estabilidad y rentabilidad al sector.
El Congreso Ibérico de Oleicultura 2026 volvió además a poner de manifiesto la creciente integración entre España y Portugal como gran plataforma oleícola global. La complementariedad entre Andalucía, Extremadura y Alentejo, unida a la profesionalización del sector y a la fuerte incorporación tecnológica, está permitiendo construir un espacio productivo cada vez más competitivo y con mayor peso estratégico en el mercado mundial del aceite de oliva.
La sensación general al cierre del encuentro fue ampliamente compartida: la oleicultura ibérica atraviesa una etapa de profunda transformación, y foros técnicos como este resultan esenciales para compartir conocimiento, analizar tendencias y facilitar la conexión entre todos los actores de la cadena de valor.
El Congreso Ibérico de Oleicultura 2026 confirmó así no solo el excelente nivel técnico del sector, sino también la capacidad de España y Portugal para liderar conjuntamente algunos de los grandes cambios que marcarán el futuro mundial del aceite de oliva.
