De acuerdo con un artículo (The diet of Templar Knights: Their secret to longevity?) publicado por la prestigiosa revista científica Elsevier, los Caballeros Templarios vivían casi el doble que la población de su entorno. Los Caballeros Templarios (cuyo nombre oficial era la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón) fueron una de las órdenes militares cristianas más poderosas, ricas, influyentes y longevas de la Edad Media. Surgen alrededor del año 1118 tras la Primera Cruzada, y fueron fundados por el caballero francés Hugo de Payns. Su misión inicial era puramente humanitaria y militar: proteger a los peregrinos cristianos que viajaban a Jerusalén tras la reconquista de la ciudad por parte de Occidente.
Los templarios rompieron los esquemas de la sociedad medieval al combinar dos mundos que hasta entonces estaban separados: el clero y la guerra. Votos religiosos: Al ingresar a la orden, hacían votos estrictos de pobreza, castidad y obediencia. Vivían bajo una estricta regla religiosa dictada en parte por San Bernardo de Claraval, y eran especialistas de la guerra y la confrontación, soldados profesionales de élite, fuertemente entrenados, excelentemente equipados, teniendo prohibido, rendirse o retirarse en combate.
Los Caballeros Templarios tomaban aceite de oliva de forma habitual y este consumo fue una de las razones fundamentales de su excelente salud, extrema longevidad y resistencia física.
Estudios históricos y médicos modernos, entre otros realizados por la Universidad Católica de Roma, Universidad Otto von Guericke de Alemania, Fundación de Investigación en Medicina ONLUS en Italia), y el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, igualmente en Italia, confirman que la dieta los protegía de las enfermedades más comunes de la época medieval, les permitía vivir hasta 40 años más que la media de la población de su época, literalmente el doble que sus contemporáneos, habitualmente la edad de muerte, por vejez, eran los 35 años, y ellos llegaban a vivir, de forma habitual, hasta los 75.
La Regla de la Orden del Temple limitaba estrictamente el consumo de carne a solo tres días por semana para evitar la corrupción del cuerpo. Los lunes, miércoles y sábados, siendo el aceite de oliva lo que utilizaban en esos días de abstinencia de carne, pues no podían tomar grasa de cerdo.
Gracias a su poder y al tener un control absoluto sobre flotas de barcos en el mar Mediterráneo, los templarios importaban directamente grandes cantidades de este producto desde Israel, Palestina, Jordania, y España y Portugal, donde tenían sus propias almazaras y lagares, además de olivares cultivados.
Poseían encomiendas, que eran grandes distritos agrícolas y militares. En su momento de máxima expansión (siglo XIII), disponían de unas 9.000 en toda Europa, de las cuales al menos 82 estaban fijas en la Península Ibérica, se calcula que tuvieran entre lagares y almazaras unas 100, quedando aun vestigios de estas, como el Lagar de Varas, Portugal, el Molino de Miravet, y el Molino de Gardeny, en España, entre otros.
Incluso se les atribuye por algunas leyendas el descubrimiento en Palestina de un tipo de olivo pequeño con una aceituna muy aromática y suave, durante las Cruzadas, sería la variedad arbequina que introdujeron en Les Borges Blanques.
Aunque a nivel individual eran «pobres», la Orden como institución acumuló una riqueza inmensa gracias a donaciones de reyes y nobles de toda Europa. Esto los llevó a crear el primer sistema bancario transnacional de la historia, llegaron a tener tanto dinero líquido que financiaron las guerras de reyes de Francia e Inglaterra, compraron extensiones de tierra, entre ellos olivares, con las consiguientes almazaras o lagares sobre todo en la Península Ibérica, como se ha dicho antes.
El inmenso poder económico y político de los Templarios despertó la envidia y el temor de los gobernantes de la época. En 1307, el rey Felipe IV de Francia, que estaba fuertemente endeudado con la orden, conspiró junto al Papa Clemente V para destruirlos, finalizando con su historia de religión, contienda, longevidad y aceite de oliva.
