Cada año, durante la mañana del Jueves Santo en la Basílica de San Pedro, el propio León XIV protagoniza un momento muy íntimo y lleno de simbolismo con aceite de oliva virgen extra: la elaboración y consagración del Santo Crisma, el AOVE utilizado es elaborado en el Vaticano, de forma general, en su propia almazara. (ver «El Papa tiene una almazara»)

En este rito litúrgico, el Papa vierte personalmente aceites esenciales y bálsamos perfumados (añaden vino, bálsamos, y una variada colección de sustancias odoríferas, como esencia de bergamota, jazmín o rosa. La mirra es un ingrediente indispensable). Sobre grandes vasijas de aceite de oliva virgen o virgen extra. Acto seguido, realiza el rito de insuflar soplar suavemente sobre el líquido) para invocar al Espíritu Santo, un gesto cargado de misticismo personal antes de que ese aceite se distribuya para los bautizos, confirmaciones de todo el año, la Ordenación Sacerdotal, o la unción de enfermos.

Para que el aceite sea aceptado por cualquier obispado, el Derecho Canónico exige estrictamente, de forma indirecta, que sea aceite de oliva virgen o virgen extra (que sea limpio y no se haya elaborado mediante procesos o procedimientos químicos), aunque no es obligatorio, quien lo dona, busca que sea el mejor de los presentes, y del mismo modo, aunque su sabor no es importante, sí que lo son sus aromas, que han de ser adecuadas a la finalidad. No se usan aceites de oliva refinados, ni de girasol, ni de semillas, y tampoco grasas animales, salvo circunstancias excepcionales de falta de cosecha, disponibilidad, hecatombe, etc., por tanto, su procedencia es obligatoriamente una almazara, y con adecuada composición fisicoquímica y organoléptica.

En cuanto a su historia el teólogo Tertuliano (año 200 d.C.) ya documentaba detalladamente cómo los recién bautizados eran ungidos con un óleo bendecido al salir del agua. El Concilio de Hipona (año 393 d.C.) y otros encuentros de obispos establecieron formalmente que el Crisma debía ser consagrado exclusivamente por el propio Papa, o un obispo, una norma que el Papa y la Iglesia mantienen estricta hasta el día de hoy.

El significado de la palabra hebrea Mesías (y su traducción al griego, Cristo) significa literalmente Ungido con aceite de oliva. Los primeros cristianos, al ser seguidores de Jesús, adoptaron la unción con aceite de oliva para demostrar que compartían la misma misión que su maestro.

Su interpretación de la base de aceite de oliva virgen: representa la fuerza, la luz y la curación. La fracción aromática es para que el Crisma tenga un olor extremadamente agradable y característico que se percibe perfectamente durante la ceremonia, es un símbolo de expansión y de multiplicación de fe.

Por lo tanto, para la elaboración del Santo Crisma, sería, al menos, al margen de la fracción aromática, necesario un Jueves Santo, un Obispo, AOV (cuanto menos bien conservado, pues en Semana Santa generalmente ya no se elabora aceite de oliva virgen o virgen extra), con origen obligado en una almazara.